Contempla las evoluciones de los trabajadores con evidente fascinación. Su interés, sin embargo, no ha de asociarse al aburrimiento o a la nostalgia del trabajo . A diferencia del resto, el anciano de la gabardina marrón espía desde hace años las excavaciones de su ciudad sólo en espera de un pequeño milagro: sabe que algún día una pala ha de chocar contra el auténtico final de este cuento.