Tu rostro se erige maldito
Como son malditos los hombres sin rostro
Los que nos mandan la muerte
Los que inventaron en una palabra
La mano de dios
Tu rostro
Ese voraz argumento
Donde penetro
Cada vez que quiero partir más allá del penetrar solamente
A tu sexo jamás compartido conmigo
Por alguna vez haberte violado
Tu rostro
La febril marea que me sujeta
A regalar mi mano ensangrentada al ángel
Que será para ti ya la extraordinaria manera para atravesar
La ciudad vertida en el color de tu vagina
Afeitada con mis dientes
Negros de la ausencia
Ya que jamás estuviste tan perversa
Como en la ausencia de mi ubérrima calatés |