Las flores son, a toda hora, el florecer
La belleza de lo feo se esgrime en lo más feo
En lo monstruoso
El elemento poético no se inventa.
Sí se encuentra y se descubre en una vida sin entenderla
Sólo viviendo trágicamente
Su indefectible maravilla
Y gozo creciente, eterno.
El hombre que es, vacío, universo está lleno de soledad, requerida,
para soportar, alguna infructuosa, compañía. La ignorancia encriptada en la estupidez
jamás ha dejado de ser anónima. |