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Introducción,
selección y notas de Miguel Ángel Zapata
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Primera selección:
El
término novísimo es determinado y confuso,
pero necesario. Cada época tiene sus novísimos
que trascienden, otros se quedan enterrados en el olvido.
Los novísimos son los últimos en el orden de
las cosas de la poesía, tatuajes frescos ante el transcurso
del tiempo.
Primera lectura:
Clasificar
a la poesía peruana por generaciones es siempre un
riesgo que nos puede llevar al equívoco. Lo que al
final importa son los poemas y los libros de cada poeta. Lo
que recordamos de César Vallejo (1892-1938) son sus
libros. De la primera cosecha está Los heraldos
negros (1918) y de la segunda también radical,
Trilce (1922). Después vienen los poemas
de París, y España aparta de mí
este cáliz (1937). Vallejo, si se quiere, pertenece
a la generación Vallejo. Es curioso que en el Perú
se hable de la Generación del 50 debido a que un grupo
de poetas comenzó a publicar durante esa década.
Supondríamos que una generación tiene algo en
común, un aliento compartido, un estilo reconocible,
una postura quizás. Por ejemplo, Carlos Germán
Belli, Blanca Varela, Pablo Guevara, y Jorge Eduardo Eielson,
no se parecen en nada estilísticamente, en cambio sobreviven
por el rigor. O sea, cuando se usa este término anacrónico
de generación del cincuenta es para dar noticia de
las fechas de sus primeras publicaciones. Tampoco se parecen
en nada Antonio Cisneros, Marco Martos o Rodolfo Hinostroza,
poetas que publican en los albores de 1960. En este caso se
ha hablado de una influencia de la poesía anglosajona
en algunos poetas de esta generación. Tal vez sí,
tal vez no, y sería muy pronto arriesgarse. Además,
ésa no sería la única característica
de estos poetas. Para encontrar algunos rastros habría
que recorrer la poesía latina (Propercio, Catulo),
la poesía francesa (Rimbaud, Baudelaire), y la poesía
peruana, incluyendo a Vallejo y a José María
Eguren. No todos los poetas que practican una poesía
narrativa o coloquial vienen de Eliot o de Pound. Conclusión:
los poetas que menos se parecen son los que van quedando en
la tribu.
La piedra suena como un tambor:
La
piedra deviene de las construcciones antiguas del Perú:
la piedra es una metáfora de la precisión y
el mito, es una señal en el camino. La piedra es Machu
Picchu y el Cuzco. La piedra es el cielo de los andes, la
energía de la altura, los riscos de la costa. El tambor
es la música de la piedra. Los países tienen
sus piedras y sus esferas, pero también tienen un tambor
que es la música de los ojos. La piedra y el tambor
son otra manera de comunicarnos, el nuevo baile, se sabe,
no está en las palabras mismas sino en la emoción
que nos producen. Borges lo dijo primero. Es emocionante.
Notas:
Estos
novísimos poetas peruanos aquí seleccionados
(nacidos entre 1963 y 1981) no tienen temor de usar formas
antiguas como el soneto, el verso libre o el poema en prosa
moderno, dotándolos con un nuevo acento y un registro
radical. Son textos que tal vez contengan algún referente
de la mejor poesía peruana de la generación
de Carlos Germán Belli o Blanca Varela, de Antonio
Cisneros, Rodolfo Hinostroza, Julio Ortega, o Luis Hernández,
pero sus poemas expresan una perspectiva individual e independiente.
Son, en suma, poemas que redefinen la tradición poética
peruana a través de refundiciones apropiadas que buscan
un diálogo y una energía regeneradora.
La
novísima poesía escrita en el Perú y
fuera de sus fronteras presenta una serie de innovaciones
que ameritan una relectura detallada de sus aportes. Su inteligencia
radica en no negar la tradición, sino viajar con ella
y mantener el mismo trote, codo a codo, subiéndose
y cayéndose por la escalera versal de la poesía.
Los poemas son artefactos abiertos y reversibles, y tienen
como centro una pirámide experimental que arrebata
toda hegemonía. El tratamiento lingüístico
de estas poéticas determina que la poesía es
un producto de cambios e intercambios, un asir la forma
que se va para impregnarla en una nueva superficie, que después
de todo, es consecuencia de una fructífera y arriesgada
contaminación. Garcilaso lo hizo con certeza en su
diálogo con la poesía italiana, y los modernistas,
con los parnasianos franceses. En el Perú, Carlos Germán
Belli (Lima, 1927) hace lo mismo con Garcilaso, Petrarca,
Góngora, y también en sus sextinas o villanelas.
El modernismo, como ha señalado Ivan A. Shulman, se
apropia del almacén cultural del occidente y del oriente
con el fin de afirmar su identidad en términos de una
otredad. Esa otredad se presenta en l poetas
fundamentales que comienzan a publicar en la década
de 1970 (Ollé, Pimentel, Verástegui), u ochenta
(Di Paolo, Santiváñez, Mazzotti), y posteriormente
en la de 1990. Su continuidad pervive debido a una cuidadosa
relectura de la poesía peruana, y la inmediata absorción
de una cultura globalizante pero dispareja. Los novísimos
poetas peruanos establecen un diálogo no sólo
con poetas como César Vallejo, José María
Eguren, sino con los artificios de la poesía brasilera
del siglo veinte, el Cancionero español, las canciones
de Petrarca, la poesía de Garcilaso, López Velarde,
o la mejor poesía norteamericana. Su modernismo y vanguardia
radica en ese gesto de aventurarse por las raíces de
varios espacios geográficos e idiomas. Es decir, su
faro no solamente podría ser Inglaterra o los Estados
Unidos, sino la vertiente más cristalina de la poesía
peruana, o la continua práctica y reinvención
de otras formas populares como el verso libre. Como puede
observar el lector, el material es variadísimo: soneto,
poema en prosa, verso libre, y con una temática que
no los une absolutamente: su mérito radica justamente
en su independencia y dispersión. De ahí que
suene extraño hablar de una generación de los
noventa o del nuevo milenio, ya que cada autor crea su propia
razón de ser, y recrea una poética particular.
Hay un afán de movimiento (interior y geográfico)
y de exploración, no solamente del idioma sino de otras
tierras y otras literaturas. Su signo es la búsqueda
de una otredad permanente, y de un paraíso perdido
(el Perú imaginario), o de la nueva lengua que se adquiere
en otra latitud desconocida. La mayoría de estos poetas
jóvenes escriben sus textos en el Perú, o fuera
de la patria de Vallejo, González Prada, y José
María Arguedas. Y aunque hay que reconocer que la poesía
peruana se ha caracterizado por ser nómada, la mayoría
de estos poetas seleccionados viven en el Perú. Estos
poetas entendieron el vacío y el estruendo: la poesía
hay que vivirla, pero mejor hay que saber escribirla.
Long Island, Luna Llena en Nueva York,
septiembre, 2004
-
LUIS FERNANDO CHUECA (Lima, 1965).
Es autor de Rincones (anatomía del
tormento) (1991), Los animales de la casa
(1996) y Ritos funerarios (2000). Destaca
también como crítico literario en la revista
Lienzo y en el periódico de poesía Odumodneurtse.
Ocaso de sirenas
-
MAURIZIO MEDO (Lima, 1965).
Ha publicado Travesía en la Calle del Silencio,
Cábalas, En la Edad de la Memoria,
Contemplación a través de los Espejos,
Caos de Corazones, Trance,
Limbo para Sofía. Edita el boletín
"AQP.Cultural" y coedita Brújula Perú.
Suite de la Neurosis (II)
-
WILLY GÓMEZ (Lima, 1968).
Ha publicado Etérea (2002) y Nada
como los Campos (2003). Dirigió las revistas
de poesía Polvo Enamorado (1990-1993) y Tocapus
(1993-1995). Willy Gómez escribe una poesía
que arriesga en la forma.
Huancayo
- LORENZO
HELGUERO. (Lima, 1969).
Ha publicado los libros de poemas Sapiente lengua
(Lima, 1993), Boletos (Lima, 1993), Diario
de Darío (New Brunswick, 1996), Bessián
o el abismo (Lima, 1996) y El amor en los
tiempos del cole (2000). Obtuvo el Primer Premio
de Poesía en los Juegos Florales de la Pontificia
Universidad Católica en 1991.
XXIII
-
MIGUEL ILDEFONSO (Lima, 1970).
Ganó los Juegos Florales de Poesía en la Pontificia
Universidad Católica del Perú en 1995. Ha
publicado los libros de poesía: Vestigios
(Pastor Editor, 1999), Canciones de un bar en la Frontera
(Santo Oficio Editores, 2001), Las Ciudades Fantasmas
(Copé Editores). En el 2001 Ganó el Primer
Premio de Poesía COPE. Director de la revista literaria
electrónica El malhechor exhausto.
Martín Apolo BLUES
- FRED
ROHNER (Minas Gerais, 1977).
Ha publicado Cancionero (tangos, boleros y otros poemas
para ser cantados). Lima: Ediciones Corza Frágil,
2001.
Garcilaso
-
JERÓNIMO PIMENTEL (Lima,
1978).
Estudió Periodismo en la Universidad Católica.
Integra el grupo La Pandilla Interior. Es redactor de la
revista Caretas. Ha publicado Marineros y boxeadores,
Lima: El Santo Oficio, 2003.
Luciano
Fernández (1973)
-
ROBERTO ZARIQUIEY (Lima, 1979).
Ha publicado Lo torpe (2001), y Tratado
de arqueología peruana.
En la playa
-
CECILIA PODESTA (Ayacucho, 1981).
Estudia literatura en la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos de Lima. Ha publicado su primer libro, Fotografías
escritas, Lima: Dedo Crítico Editores, 2002.
Este libro mereció el Premio Dedo Crítico
de Poesía 2002.
Sirena
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