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1. ZAPATO ZAPATA
Zapato Zapata fue un zapatito que un lunes
cualquiera decidió fugarse de la zapatería y salir
a predicar de vitrina en vitrina, de almacén en almacén,
de fábrica en fábrica, de taller en taller, pidiendo
a zapatos, chanclas, sandalias, zuecos, pantuflas, tenis y botas
que se fugaran como él de la vida ciudadana y se fueran al
monte o a la clandestinidad urbana, no con el propósito de
crear nuevos focos guerrilleros ni mucho menos con la intención
de hacer la revolución, sino con el sólo objeto de
que la gente, por fin, ante la ausencia de calzado, se viera forzada
a poner los pies en la tierra.
2. ENTRE LÁPICES
En una fábrica de lápices para
la exportación, dos lápices conversaban un día:
¿Y por qué fabrican aquellos
colegas sin borrador?
Es que esos van para la América Latina.
¿Y eso qué es?
Una tierra lejana en donde nadie reconoce
errores.
3. PARO CARDÍACO
Los corazones del mundo (todos) decidieron
un día entrar en huelga. Habían sentido que estaban
siendo usados para manifestar sentimientos contrarios a la bondad
de la naturaleza humana. Fue así como en una asamblea general
ordinaria de la A.M.C. Asociación Mundial de Corazones
se decretó un paro cardíaco general. Fue el fin del
mundo, acontecido de la manera más insólita y menos
esperada. La gente fue cayendo al suelo en sus casas, en las calles
y en todas partes. Y no hubo temblor de tierra, ni fuegos extraplanetarios,
ni inundaciones, ni voladura de torres, ni catástrofes de
ningún tipo. El mundo se acabó por donde más
se sentía la maldad.
4. YA ERA TIEMPO
Nadie en la relojería pudo entender,
ni mucho menos justificar, que las aspiraciones de aquel relojito
humilde fueran las de llegar a ser reloj despertador, y las de aprender
alpinismo, para así subirse al pico más alto de Los
Andes, poner la alarma a las seis de la mañana y campanear,
campanear y campanear, hasta que todo el Continente despertara de
su sueño.
5. CAUSA ULTIMA
Un revólver Colt-45 agarró un
día una pistola, se la llevó a la sien y se metió
un tiro. Lo hizo por decepción amorosa: no había podido
conseguir el amor de una 32-corto. Como sucede con el alma de todo
suicida, sus balas no fueron al cielo ni al infierno sino que quedaron
penando para siempre en un eterno errar por el mundo.
6. DON MOLINO DE LA
MANCHA
En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no
quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivió un molino
de esos de aspa de maderos, harina antigua y lúgubre interior.
Un día comentó a su molino vecino:
Mirad, señor, vienen allí
caminando hacia nos... un par de bultos de trigo.
¡Que no son bultos de trigo, tontarrón
exclamó el vecino. Que son un caballero andante y
su escudero!
Que son dos bultos de trigo, os digo. Los
estoy viendo con mis propias ventanillas.
A vos, señor volvió
a hablar el primer molino, os ha empezado a afectar tanta
lectura.
©
David
Sánchez Juliao
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