Dos
Lecturas Dramatizadas en Casa de América (Madrid)
durante el II Salón del Libro Teatral Español
e Iberoamericano organizado por la Asociación de
Autores de Teatro y la Casa de América
17 de octubre de 2001 con interpretación de Ángeles
Martín ("Ella") Ana Otero ("Comadrona")
y Eloísa Sinovas ("Enfermera"); dirección
de Laila Ripoll.
20
de octubre de 2001 con interpretación de Juan
Carlos Talavera ("Él") Eloísa
Sinovas ("Comadrona") y Elena Cánovas
("Enfermera""); dirección de Paco
Vidal.
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Reparto
Él
(o ELLA)
(Único personaje.
Puede ser interpretado por un hombre o por una mujer)
Voz
Comadrona
Voz Enfermera
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Escenario
circular. Luz roja que irá subiendo a blanca y volverá
a roja hasta el oscuro final. Durante unos minutos se deja
oír el bip-bip de un monitor de quirófano o
sala de partos. Con una máquina de humo o con nieve
carbónica se crea un ambiente de lejanía. En
escena está ÉL
(o ELLA) en posición fetal dentro de
una placenta que se puede crear con material plástico
translúcido. Se oyen las voces grabadas de Comadrona
y Enfermera.
VOZ COMADRONA.
¡Nada, nada! ¡Lo que hace falta es mano
dura! (Pausa y transición)
¡Vamos, rica... si no empujas no sale! (Transición)
¡En la cárcel debían de estar!
(ÉL
(o ELLA) gesticula como iniciando el descenso del
útero para nacer)
¡Ya,
ya parece que sale! ¡Estas primerizas..! (Pausa
y transición) Pues ya te digo: eso es lo que pasó...
¡es una vergüenza! (Pausa.
A la imaginaria Enfermera) Aprende, hija, aprende... como
esta primeriza te encontrarás más de una.
VOZ
ENFERMERA. (Indiferente
al parto) Es que te lees los periódicos, oyes la
radio o ves la "tele"... ¡y te amargas el
día! ¡Este mundo es un asco!
ÉL
(o ELLA). (Sigue haciendo
gestos de estar saliendo del vientre de su madre) ¿Esto
me espera aquí? ¿Amargarme el día cada
vez que abra los ojos? (Pausa)
Me parece que esto, la vida, no se parece en nada al lugar
del que vengo. Aquí (Señalando
la placenta) todo es placentero, silencioso; el líquido
amniótico... Estas dos, (Por la
Comadrona y la Enfermera) mientras que mi madre empuja
y yo estoy a punto de nacer, se dedican a hablar de lo que
ven en la "tele"... ¡jo! (Pensativo)
¿Un asco? ¿Este mundo es un asco? Y... ¿por
qué me traen a él? No me gusta este sitio, no
me agrada lo que empiezo a ver por aquí. (Pausa)
¡Yo no pedí venir! Fueron ellos dos los que un
día decidieron tener un hijo... La gente les preguntaba:
"¿Es que tú no puedes... o es él
quien no puede?" Y... ¡claro! Eso de que él,
mi padre, no pudiera... debía estar mal visto; si fuera
por ella, pase, pero... ¡él! (Pausa
larga mientras va abandonando la postura fetal. Con una sonrisa)
Por eso me tuvieron ahí dentro 39 semanas, 280 días,
hasta que... (La luz roja ha fundido con
blanca. Compungido) ella dilató, y dilató...
y aquí me veo, parece que es necesario nacer, que no
hay otra alternativa... (Se observa el
lugar del ombligo donde se supone que aún tiene el
cordón umbilical. Con asombro) ¿Y esto?
¿Qué es esto?
VOZ COMADRONA.
Bien, ahora obstruimos y cortamos el cordón.
ÉL
(o ELLA). (Con gesto
de dolor) ¡Ay! ¡Ya me están haciendo
daño! (Pausa)
¡No, no corten eso! ¡Déjenlo como está...
quiero volver! ¡Quiero regresar! (Pausa
breve) ¡No me gusta este mundo! (La
luz roja ha subido. ÉL(o ELLA) vuelve a la postura
fetal, hace como que se ase al cordón umbilical y,
como si éste fuera un cabo, simula que regresa al seno
materno. El bip-bip del monitor se deja oír de nuevo,
baja la luz roja y se hace un
(Texto publicado en el número 4 de la revista Alhucema
Albolote, Granada, España
correspondiente al primer trimestre del año 2000)
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[1] Basado en un cuento de igual
título y del mismo autor
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