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Puto decía en las frentes,
puto en las paredes pompeyanas del inodoro,
puto en las manos cebosas
y en los muros ignorados, escrito con odio:
pe de puto en los ojos cuando hacían esas hipérboles,
esas elipsis.
cuando se iban al techo, a la nuca,
la niña desmayada entre secreciones y ronca risa:
puto en esas visiones repentinas,
en esos gestos movedizos,
en la cadera, su abrupta estatua,
sus lentas, desaforadas descripciones:
puto en la locura doliente desde los ojos
como pájaros escapándose
a un cielo que respira su trágico y su cómico,
y se deja caer por el lujo de contemplarse en esa prisa:
y el dedo que rayaba las sábanas,
tan triste y tan digno,
luego removiéndose entre risas,
detenido en el aire, diciéndolo:
"pues sí,
morena (y puto) soy porque el sol me quemó,
¡oh, hijas de israel¡
No hablemos de Amor, queridas.
El Amor es una convalecencia demasiado efímera.
Hablemos de Sexo, ese horror inacabable.
este cuerpo
tu cuerpo helado
esta noche infame de tu cuerpo
cae como una lluvia fina
en medio de nuestro bosque de paredes chorreantes
y sexos como frutas que huelen a podrido
y aúlla la perra-loba.
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