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La mujer
de al lado:
el amour fou
por Truffaut |
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"François
utiliza el cine para transmitir su amor.
Es su medio de expresión vital"
Fanny
Ardant
La
personalidad creadora de François Truffaut (1932-1984) estuvo
siempre muy vinculada a su sensibilidad cinéfila. La misma
pasión que dicho director manifestó hacia el cine
a lo largo de toda su vida encontró una expresión
fílmica coherente a través de historias de amor que
ponían de manifiesto la vulnerabilidad de los sentimientos
humanos y la dificultad de amar entre las personas. Películas
como Jules y Jim (1961), Las
dos inglesas y el amor (1971) o El
diario íntimo de Adela H. (1975) se han convertido
en testimonios incuestionables del carácter romántico
de este renombrado cineasta galo. Aunque Truffaut mantuvo esta actitud
cinematográfica en un importante número de obras hasta
la llegada de su prematura muerte, fue en las postrimerías
de su carrera donde nos brindó el retrato más desgarrador
y atormentado sobre las relaciones de pareja, con su penúltimo
film La mujer de al lado (1981).
A
caballo entre la intriga criminal y el melodrama más desmelenado,
el autor de Los cuatrocientos golpes
(1959) construyó esta historia de amour fou con muy
pocos elementos. Contó solamente con cinco personajes principales
(dos matrimonios y la propietaria de un club de tenis que hace las
veces de narrador) y ubicó el escenario de la acción
en exteriores reducidos y concretos de la ciudad de Grenoble.
El argumento
introduce rápidamente al espectador en una situación
que se va revelando paulatinamente más conflictiva. Mathilde
(Fanny Ardant) y Bernard (Gérard Depardieu), dos antiguos
amantes que habían mantenido una relación muy traumática,
se convierten al cabo de ocho años en vecinos cuando ambos
ya están casados. El reencuentro despierta nuevamente la
dependencia afectiva de la pareja, que se tambalea indistintamente
entre la esquivez más absoluta y la pasión más
irracional. Al margen de Bernard y Mathilde los verdaderos
protagonistas de esta historia, Truffaut incluye dentro de
esta trama el personaje de la Sra. Jouve (Véronique Silver),
que, a través de una perspectiva objetiva y omnisciente,
se encarga de indicar al público el punto de referencia a
seguir para analizar el desarrollo de los variados estados sentimentales
de la pareja.
Truffaut
perfila con mano maestra el retrato psicológico de los dos
amantes por medio de las distintas situaciones que van teniendo
lugar a lo largo de la película: de la frialdad de ese primer
encuentro casual al estallido emocional de Bernard en mitad de una
fiesta, pasando por escenas tan sorprendentes como la del desmayo
de Mathilde en el aparcamiento tras el beso de Bernard o el acto
sexual de la pareja en el coche. Momentos que muestran la consumación
del adulterio como sublime coronación de una auténtica
pasión romántica.

Pese a la sordidez que, a ratos, puede reflejar la vertiente más
amoral e incluso criminal de esta intriga amorosa, Truffaut lleva
a cabo una exaltación velada de esta forma tan extrema y
visceral de amar, como bien se refleja en la réplica de Arlette
a su marido Bernard:
"Comprendo
que has debido sufrir mucho para llegar a ese extremo, pero no
puedo evitar sentirme celosa. Tengo celos de ella, de ti, y, sobre
todo, de tus sufrimientos"
Todo
ello es presentado en el film con el propósito de ensalzar
tanto la necesidad como la dificultad de mantener una relación
afectiva entre dos seres humanos, ambos aspectos perfectamente sintetizados
en el epitafio que formula la Sra. Jouve:
"Ni
avec toi, ni sans toi"
("Ni contigo, ni sin ti")
Esta
frase da la medida del baremo empleado por el realizador francés
para valorar la fatalidad subyacente en las historias de amor intensas
y arrebatadoras.

Con
La mujer de al lado, François
Truffaut llevó a cabo una de las más bellas declaraciones
de amour fou jamás vistas gracias a la sencillez y
la eficacia de la narrativa y a la gran labor interpretativa de
Gérard Depardieu y Fanny Ardant, a la sazón pareja
sentimental del cineasta.
©
Carlos
Giménez Soria
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