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Después
de aquello no he vuelto a tener ningún sueño hasta
esta noche
pasada. Me he pasado todo este tiempo desesperada intentando buscar
en
el
sueño por qué se me negó de repente el soñar.
Pero en el negro absoluto
de
la inconsciencia cerrada no he podido descubrir nada. Hice
de todo:
viví
viviencias intensas, traumáticas, contemplé bellos
paisajes y
miserables
rincones, dormité junto a la flauta de un encantador de serpientes...
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