"El
día que me besaste en tu promesa de amor..."
Diecisiete años menor que su hermano Carlos Brandt Tortolero,
Augusto proviene de una formación intelectual refinada.
Sus padres, Carlos Brandt y Zoraida Tortolero inculcaron en
sus hijos el gusto por las Bellas Artes, logrando posteriormente
recibir satisfacciones de tales inspiraciones.
Augusto Brandt a quien nos referiremos brevemente, demostró
proezas excepcionales desde niño. A los seis años
había compuesto varias piezas, una de ellas titulada:
Jesús aplaca la tormenta. En 1903 continúa
estudios de violín en Caracas y es a los 18 años
que compone una Marcha Triunfal, pues se conmemoraba el centenario
del movimiento del 19 de abril de 1810: ¡que orgullo!.
Su obra era estrenada en el Teatro Municipal de Caracas bajo
su propia dirección. Ese mismo año debido a sus
méritos como compositor, además de las cualidades
como ejecutante, es becado por el gobierno de la República
y parte hacia Europa. Allá, el joven Brandt se perfeccionaría
en la técnica del instrumento con uno de los más
destacados violinistas de aquel entonces, el señor César
Thompson. Dos años más tarde, es distinguido con
el primer premio de violín que otorgaba el Conservatorio
Real de Bruselas.
Al culminar sus estudios este sobresaliente violinista de quien
traemos hoy resonancia, se traslada a Nueva Cork e ingresa a
la Orquesta del Teatro Paramount, como violín de la primera
fila. Al transcurrir varios años renuncia a ese cargo
y es contratado por la poderosa Estación Radioemisora
"WOR" donde actúa como primer violín,
es decir, instrumento fundamental de una orquesta; más
tarde como solista (el instrumentista tiene a su cargo las partes
concertantes de una composición musical) y posteriormente
como asistente del director de la orquesta de conciertos, hasta
verse desempeñando exitosamente al tomar la batuta, vale
decir, de director titular de la mencionada orquesta.
Importantes editoras musicales grabaron sus composiciones, entre
las cuales conocemos: para ser interpretadas al violín,
Joropo de Concierto; al piano, Preludio en fa menor; Himno Panamericano
(1934); Marcha Solemne, Bolívar en el Panteón;
Valses como: Dulce Ensueño y Recuerdos de mi Tierra;
Canción de Cuna; Tu partida; Nocturno; Desfile Militar;
Himno Bolivariano; Súplica; El adiós de las gaviotas
y otras composiciones que fueron y seguirán siendo de
sensible línea melódica, entre las cuales destaca
la titulada "Besos en mis sueños" que encierra
un profundo sentimiento poético.
El maestro Brandt permaneció alrededor de 20 años
fuera del país, lejos de su ciudad natal; estudió
se perfeccionó, luchó e hizo grande su apellido;
regresando a los 47 años coronado de éxitos y
dispuesto a brindar lo aprendido a sus compatriotas.
Este excelente virtuoso del violín, dueño de la
musa en sus composiciones, ágil pianista y porteño
auténtico cumplió 109 años de su nacimiento,
el pasado 10 de diciembre.
A este hombre internacional quien partió de su Puerto
de esperanzas, para conquistar sueños, se le rinde un
justo reconocimiento por su proeza, por el incalculable valor
espiritual que nos dejó en sus composiciones sellando
para la posteridad sus dotes artísticas.
Augusto Brandt, un maestro de la música y para la música
que permanentemente debemos recordar.
"...
sueño que me besas todavía,
sueño que me besas como ayer..."